Las diferentes páginas que conforman este sitio en Internet tratan de concretar la forma en que pueden llevarse a la práctica los Mandamientos de la Ley de Dios. En estos preceptos se nos enseña lo que debemos o no debemos hacer. No basta con aprenderlos, hay que llevarlos a la práctica. No basta con aprender que no hay que matar, sino llevar a la práctica el sentido pleno de este quinto mandamiento: no deben salir de mi boca frases como ojalá se rompa una pierna; no deben aflorar a mis pensamientos deseos de muerte para el prójimo...

 

Las diversas situaciones que se presentan en el índice de entrada son de lo más realistas, pues son circunstancias por las que todos pasamos en el transcurso de nuestra vida. Al final de cada una de ellas, y a modo de ejemplo, se propone un propósito cuya finalidad es “pasar a la acción” no limitándose a ser un mero lector. Se tratan aspectos que van desde nuestra conducta durante la celebración de la Eucaristía hasta la forma en que podemos ayudar a la Iglesia en sus necesidades, pasando por la formación que debemos procurarnos como católicos, qué control hacemos de la música que escuchamos o de los programas que vemos en la televisión.

 

Me gustaría reflejar también la sencillez y naturalidad con que debe proceder un hijo de Dios. El Evangelio nos recuerda que debemos ser sencillos. No busquemos actuar con refinadas, complicadas o raras intervenciones.

 

Si tienes alguna idea que pueda mejorar en algún sentido esta web, puedes dirigirte al autor cuya dirección de correo electrónica figura en la página principal.

 

 Un propósito práctico: voy a preparar una situación para esta página que ayude a los futuros lectores a mejorar algún apartado de su vida

 

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