LA ECONOMÍA EN EL SENO DE
LA IGLESIA CATÓLICA
Es
cierto que las comunidades religiosas deben ser sostenidas por sus propios
fieles ("El que trabaje para el altar viva del altar") pero en España
se dan unas condiciones singulares que modifican notablemente el postulado
anterior. La Iglesia
Universal (o Católica) en España desarrolla una ingente labor
social en todos los campos [educación, atención a niños (hospicios), ancianos,
pobres, enfermos (hospitales), parados, viudas y países en desarrollo,
inmigración, etc.] que, de ejercerla el Estado Español a través del erario
público sería una ruina nacional.
Por
otro lado el estado contrajo con la Iglesia Católica, a causa de las 5
desamortizaciones históricas (apropiaciones de sus bienes para subastarlos y
financiar su deuda pública), una inmensa deuda de valor incalculable.
El
estado debe muchísimos millones de euros a la Iglesia por lo que le
expropió y por lo que se ahorra en gasto social.
Es
erróneo expresar que el estado da dinero a la Iglesia; es más correcto
decir que le devuelve un poquito de lo muchísimo que le debe y de lo que se
ahorra al desatender sus graves deberes sociales en un estado
"socialista".
"Vender
la Iglesia
sus bienes para dárselo a los pobres" sería el "pan para hoy y el hambre
para mañana". Es ésta una propuesta tan descabellada como estúpida ya que
la solución es sólo cuestión de política internacional de comunicación
inteligente de bienes, la cual, ningún país, por su extremado egoísmo, esta
dispuesto a llevar a cabo. Por otra parte, una inmensa cantidad de católicos de
todo el mundo desea ofrecer a su Dios lo que la iglesia posee, en cada momento,
por el amor que le profesan, y prefieren "gastárselo en Él que en sí
mismos", lo cual es lícito ya que "de lo suyo gastan" y nadie
puede objetar nada a esta noble y religiosa actitud. Muchas personas hacen
donaciones cuantiosas a la iglesia de Dios no sólo en vida sino también en
herencias cuando fallecen. Gracias a esto y al voluntariado, los católicos,
pueden hacer frente a tantas y tantas buenas obras realizadas exclusivamente
por amor a Dios y al prójimo -la esencia del Cristianismo- sin intereses
económicos, políticos ni personales de ningún tipo.
Un propósito
práctico: recomendaré a mis amigos marcar la X de ayuda a la Iglesia Católica en el IRPF
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